Críticas: ´La rosa tatuada’ Tennessee Williams dirigida por Carme Portaceli

13124472_10209154413167495_3137615994934410535_nEn el teatro Maria Guerrero, hasta el 19 de Junio

Jaulas, rosas y tatus:

Roberto Enríquez, por su parte como Alvaro Mangiacavallo, ese doble del marido que aparece de repente en la vida de Serafina para salvarla de sí misma, es sencillamente maravilloso. Te comes con patatas su inocencia con una caracterización que encandila y sus momentos de flirteo con Aitana Sánchez-Gijón

 son de lo mejor de la función. Uno disfruta cual enano enamoradizo con ese juego de vaivén de risas y tonterías entre ambos.

Autor: Miguel Gabaldón

http://www.notodo.com/escena/8790_la_rosa_tatuada_teatro_mara_guerrero_madrid.html

Impacta mucho ver cómo un texto de hace más de medio siglo nos muestra “las jaulas” que han encerrado y encierran nuestros “corazones salvajes”, que decía Williams. Carme Portaceli moderniza con gran acierto el marco de una historia claustrofóbica, un amor mitificado que latía en los Estados Unidos de los años 50 y también ahora, en la España de 2016 y en cualquier lugar del mundo.

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Roberto Enríquez recreando a Álvaro Mangiacavallo es tan intensa que desde que entra en escena la obra transcurre a un ritmo vertiginoso. Autor: María Márquez López (clasicasymodernas.org)

La rosa tatuada.

Cuando este Fortimbrás pisó por primera vez el escenario del María Guerrero con la mirada fija en el futuro y la palabra “tenacidad” escrita en la frente, nunca habría imaginado que 30 casi años después camparía a sus anchas dominando lo imposible y disfrutando de esa nube dulce y ese cartel apoteósico.

…todo fluye a nivel de la epidermis hasta que aparece Roberto Enríquez.

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Aitana está guapísima al comienzo de la función. Y monísima vestida. Pero luego descubrimos la falta de solidez, de temperamento y de raza salvaje de italiana fanática y sexualmente hiperactiva. Está muy, pero que muy entregada y dándolo todo, pero se queda escasa de sangre. Alba Flores no me resulta convincente como hija virginal, sometida y con una rebeldía moderadamente beligerante. Sabe perfectamente lo que hace y lo que hace está bien. Maneja bien el escenario y lo pisa con solidez, pero… creo que a ella tampoco le va el papel.
Los secundarios son correctos algunos e insufribles otros. Pero bueno, hacen lo que les han dicho.

Y Roberto. Roberto (y sus orejas de plástico) sale y aplasta todo a su paso. He dicho mil veces y lo repetiré hasta que se me caiga a cachos la lengua, que Roberto es de los mejores si no el mejor actor de su generación. Y aquí lo vuelve a demostrar. Sale y pisa el escenario con otra densidad. Domina cada gesto, cada impulso y cada intención. Quizá la brutalidad esa de empotrador que taladra a Serafina sólo con moverse delante de ella quede empañado no por la falta de sexualidad de Roberto sino por la puesta en escena sexualmente fría y nada apasionada. Si Serafina decide después de tanto tiempo meter a este hombretón en su cama es porque este camionero tiene que desprender electricidad y testosterona. Tanta que ablande el caparazón de Serafina. Y por la puesta en escena casi parece más un vodevil que una seducción en vivo. Serafina tiene que derretirse ante la idea de tener a ese hombre encima, debajo y dentro. Sin embargo aquí casi te los imaginas echando un parchís. Entre risas, sí, pero un parchís.

Creo que Roberto aparece y se divierte. Se lo pasa de maravilla y disfruta como un descosido haciendo un papel con muchísima menos carga interior que otros papeles a los que nos tiene acostumbrados. Su Fausto antológico (de la mano ese genio que era Pandur) ni por asomo se acerca a este Mangiacavallo. No digo que sea un personaje fácil ni básico, sino que el nivel de profundidad emocional y de compromiso del actor es totalmente distinto a otros papeles de esos densos que borda Roberto. Es más, creo que Roberto no concibe el trabajo si no va unido siempre al compromiso total y en todos los sentidos. y aquí hace lo mismo. Investiga, comprende, salva y entrega todo a este personaje. Pero desde luego, no es Fausto (ni falta que hace). Y Roberto, en su inmensa capacidad de vivir otras vidas, se apropia del cuerpazo de Mangiacavallo y domina todos los aspectos escénicos de tal forma, que sólo le queda disfrutar, relajarse, gozar, divertirse y reírse todo lo posible. Y sentirse hinchado y satisfecho de ver que Fontimbrás pisa con pies de gigante en el templo del teatro. Mangiacavallo consigue un nivel decididamente humano y más real y cercano que el macho alfa que dibuja Williams.
Realemente es una lástima ver estos teatros y sobre todo estas instituciones de lo que han sido a lo que son hoy. De estar en manos de los mejores directores, gestores y creadores del panorama mundial rodeados siempre de los mejores equipos a lo que se han llegado a convertir; en sitios acomodados y chiquititos con aspiraciones acomodadas y chiquititas enfocadas a un público acomodado y chiquitito. Afortunadamente siempre habrá un Roberto Enríquez que convierta en oro su trabajo en espectáculos acomodados y chiquititos.

Autor: David García Vázquez 

http://daviddesdeelpatio.blogspot.com.es/2016/05/la-rosa-tatuada.html

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Roberto Enríquez como Álvaro Mangiacavallo.
Inspiradísimo en una interpretación más hacia afuera de lo habitual en él, pero que funciona a todas luces. Esforzadísimo y entregadísimo, sirve un trabajo cargado de energía, y pequeños matices que enriquecen hasta lo estratosférico este un tanto estereotipado macho-alfa que Enríquez ennoblece con su sabiduría escénica. Tarda en salir, pero cuando sale lo hace a por todas, siendo su creación interesantísima desde todo prisma, y muy sorprendente para el espectador. El dúo escénico con Aitana Sánchez Gijón es de altura y la química entre los dos es muy notable.

 

http://yovoyalteatro.blogspot.com.es/2016/05/la-rosa-tatuada-tennesse-williams.html?m=1

‘La rosa tatuada’: El Tennessee Williams más luminoso

La perfecta réplica se la da Roberto Enríquez (Álvaro Mangiacavallo), al que quiero destacar especialmente, la función gana en interés y en intensidad cuando está en escena (los momentos de la pareja protagonista son lo mejor de la obra).

http://blogs.alfayomega.es/hoyenlacity/la-rosa-tatuada-el-tennessee-williams-mas-luminoso/

 

Las secuencias en que Serafina y Álvaro (Aitana Sánchez Gijón y Roberto Enríquez) ríen a pie de escenario, en un proscenio que besa a los espectadores, tiene tal dinamismo, tal vitalidad, que no hacen falta los besos y abrazos que vendrán después: esas carcajadas compartidas tienen el fluido del amor desbocado, la vorágine de los encuentros más profundos, la belleza de la desnudez tan impúdica como solo los mejores amantes son capaces de descubrir… Ambos actores están fantásticos en cada encuentro, sueltan chispas, y para ambos se produce una conquista de espacios nuevos, de nuevos estilos, con personajes del más espléndido realismo italiano en el que muy pocos intérpretes mantienen el tipo sin sobreactuar. ¡Enhorabuena para Aitana y Roberto, porque de sus talentos puestos a prueba a todo dar, surgirán nuevas y dichosas satisfacciones, también para todos los amantes del teatro!

Autor: Horacio Otheguy Riveira

http://www.culturamas.es/blog/2016/05/13/la-rosa-tatuada-exaltacion-del-amor-en-una-memorable-puesta-en-escena/#.VzXstxY2tjg.twitter

 

Roberto Enríquez, magnífico como Álvaro Manguiacavallo, un hombre que, como Serafina, es víctima de sí mismo y vive en un mundo en el que los sueños no tienen lugar, un mundo que les impide encontrar la felicidad. Enríquez realiza un gran trabajo –divertido y emotivo a partes iguales- y las escenas que comparte con Aitana son de lo mejor de ‘La Rosa Tatuada’. Entre los dos nos regalan brillantes momentos como ese casual primer encuentro entre ambos inundado por las lágrimas que, rápidamente se transforman en carcajadas; o esa segunda cita donde los dos emplean el juego de la seducción. Y qué decir de la escena que transcurre en el pasillo del patio de butacas en la que ambos visitan el burdel y Serafina reacciona como una fiera al encontrarse a la amante de su marido. ¡Genial! Un instante en el que Aitana resplandece, con fuerza y pasión, como las grandes actrices del neorrealismo italiano.

Autor: Aldo Ruiz

UNA ESPECTACULAR AITANA SÁNCHEZ–GIJÓN RESPLANDECE EN ‘LA ROSA TATUADA’

 

Roberto Enríquez, que puede considerarse fundamental en el montaje.

http://www.periodistadigital.com/guiacultural/ocio-y-cultura/2016/05/02/la-rosa-tatuada-sin-magnani-y-con-aitana-teatro.shtml

 

Otras críticas y artículos:

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/27/actualidad/1461776066_307723.html?id_externo_rsoc=TW_CC

http://www.elmundo.es/cultura/2016/04/28/5720e85be2704ece5b8b466e.html

http://www.channelvideoone.com/2016/05/la-rosa-tatuada-de-Tennessee-Williams.html

http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-05-01/la-rosa-tatuada-tennessee-williams-aitana-sanchez-gijon-teatro_1191573/

http://www.guiadelocio.com/madrid/teatro-y-danza/la-rosa-tatuada-carme-portaceli-en-teatro-maria-guerrero-centro-dramatico-nacional/articulos/la-rosa-tatuada

http://madridteatro.net/index.php?view=article&catid=313:informacion&id=4326:la-rosa-tatuada-t-williams-portacelli&format=pdf

http://www.madridteatro.eu/index.php?option=com_content&view=article&id=4345:la-rosa-tatuada-t-williams-critica&catid=315:critica&Itemid=287

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